Todo empezó a
principios de junio cuando cientos de miles de brasileños tomaron las calles de
Sao Paulo, Río de Janeiro, Porto Alegre, Brasilia y otras ciudades del país en
protesta contra un aumento en las tarifas del transporte público. A medida que
las multitudes crecían, las protestas se desbordaron mucho más allá de una mera
queja contra un aumento tarifario de apenas 7%.
La realidad profunda es que los brasileños rechazan la gran corrupción que
afecta al gobierno de la presidente Dilma Rousseff del PT – Partido de los
Trabajadores – hoy simbolizada por el enorme gasto público incurrido en
preparación de la Copa Mundial de Fútbol del 2014. Encima, también se
están gastando miles de millones más para los Juegos Olímpicos de Río de
Janeiro del 2016.
Claramente, los políticos no entienden el mensaje del pueblo: hasta el alcalde
de Sao Paulo, Fernando Haddad, se vio sorprendido por estos disturbios estando
en París… ¡tratando de lograr que su ciudad sea sede de la Expo Mundial 2020!
Estas protestas son contra la pobreza endémica de decenas de millones de
compatriotas en las 'Comunidades' – eufemismo políticamente correcto para
describir las pobrísimas 'Favelas' – algunas de las cuales están a poca
distancia de los mejores barrios de Rio de Janeiro como Ipanema, Leblón y
Copacabana. Se protesta contra la creciente inseguridad urbana, el mal
transporte público, la infraestructura deficiente, y la baja calidad de los
servicios de educación y salud.
La 'Primavera Latinoamericana' viene cobrando forma
Al igual que
en la Argentina dónde millones de personas salen a las calles con quejas
similares contra el gobierno Kirchner, las manifestaciones en Brasil bien
podrían ser indicio de peores males por venir.
Luego de la catastrófica 'Primavera Árabe' de los últimos tres años que llovió
tanta muerte, destrucción y caos sobre el mundo musulmán –desde Egipto en 2011
a Turquía hoy; y especialmente con las guerras civiles impuestas a Libia y,
hoy, a Siria– la pregunta es: ¿estamos viendo el inicio de una 'primavera'
parecida en Latinoamérica?
¿Se estará diseñando y poniendo a punto una 'Primavera Latinoamericana', acorde
a la realidad social y al clima político de nuestra Región, muy distintos por
cierto al mundo árabe?
Extrañamente, estos inesperados disturbios comenzaron pocos días después de la
visita oficial del vicepresidente estadounidense Joe Biden al Brasil a fines de
mayo. Biden declaró que "los vínculos comerciales más fuertes y una mayor
colaboración en educación, ciencia y otros campos debiera promover una nueva
era en las relaciones entre EE.UU. y el Brasil en 2013…".
La realidad, sin embargo, es muy distinta: un Brasil cada vez más fuerte le
preocupa a EE.UU. por más que la presidente Rousseff se haya distanciado de las
relaciones estrechas que su predecesor Ignazio 'Lula' Da Silva forjara con
Rusia, Irán y Venezuela. Pero esto no ha sido suficiente para complacer a
Washington.
Pues en los últimos años, Brasil ha reforzado parte de sus fuerzas militares
navales y aéreas con equipamiento ruso. En febrero de este año el primer
ministro ruso, Dmitri Medvédev, visitó Brasil sellando acuerdos para proveer
sistemas misilísticos de defensa antiaérea para proteger la Copa Mundial 2014 y
las Olimpíadas 2016. También se acordó una alianza energética.
Como Brasil es parte de la alianza BRICS, la Confederación Rusa se ha
transformado en un factor bastante central en su política exterior, y EEUU bien
lo sabe. Claramente, un Brasil fuerte representa un “problema”, y ¿qué mejor
manera de debilitar a un país que hundiéndolo en convulsiones sociales y
civiles?
De 'Primavera Árabe' a 'Primavera Latinoamericana'
El diario
español 'El País' señala que, a diferencia de lo ocurrido con la 'primavera
árabe' donde la población combatía dictaduras y reclamaba derechos básicos, en
Brasil, como en otras naciones latinoamericanas, el descontento estalla en una
sociedad bien informada y educada que ha accedido a mayores niveles de
bienestar. Por eso tolera cada vez menos la desigualdad y los abusos de poder,
exige servicios públicos acordes con la presión impositiva y, por sobre, exige
poner fin a la corrupción galopante en el gobierno.
Tras dos semanas de disturbios, grandes municipalidades como Sao Paulo y Río
cancelaron esos aumentos tarifarios, pero las protestas no amainaron y se
observan ya preocupantes indicios de interferencia por agitadores encubiertos.
El martes 18, al grito de "Quebrar, quebrar es mejor que manifestar",
manifestantes de línea dura trataron de tomar el Teatro Municipal de Sao Paulo
durante una función de ópera. Otros asaltaron negocios de electrónica y
telefonía celular, incendiaron un camión de exteriores de TV Rede Record, y
trataron de tomar la Municipalidad. A la policía militar se le ordenó ser más
cauta antes de reprimir a los manifestantes, ya que, de lo contrario, las cosas
podrían ponerse aún más feas.
Hasta cierto punto, la presidente Rousseff ha combatido en algo la corrupción
en su gobierno. Al menos más de lo que lo hace su colega argentina Cristina
Kirchner que eligió ignorar las abrumadoras pruebas de corrupción en su propio
gobierno, que llegan a tocarla a ella misma.
Efectivamente, Dilma Rousseff ha hecho limpieza en su propia casa. Desde que
llegó al poder en 2011 obligó a ministros clave a renunciar debido a acusaciones
de corrupción, empezando por su jefe de gabinete, Antonio Palocci, en junio
2011. Luego, entre junio y diciembre de 2011, echó a otros ministros acusados
de corrupción: el ministro de transportes, Alfredo Nascimento; el de
agricultura, Wagner Rossi; el de turismo, Pedro Novais; el de deportes, Orlando
Silva; el de trabajo, Carlos Lupi; el de ciudades, Mario Negroponte, e incluso
echó al de defensa, Nelson Jobim, por criticarla públicamente.
'Primavera' =
Conmociones y Guerras Civiles ingenierizadas
En el 'diccionario' de los Dueños del Poder Global la palabra 'Primavera' –sea
árabe o latinoamericana– define un proceso de destrucción de naciones soberanas
en tres etapas.
Primero, empiezan por identificar las genuinas quejas de las poblaciones locales
que están listas para explotar;
Segundo, agitan protestas y manifestaciones locales, utilizando operadores
modernos de 'AgitProp' sutilmente infiltrados;
Tercero, a medida que la violencia aumenta -y sabiendo que a los gobiernos
jamás se les ocurre mejor idea que la de reprimir a manifestantes con
balas, gases y golpizas que son respondidas con piedrazos e insultos– sólo se
necesita de algunos heridos y muertos en las calles para que explote un gran
pandemonio público nacional.
¿Por qué querría alguien hacer todo esto? Simple: para debilitar la fibra
social, política y económica del país elegido como blanco de escarmiento.
Debilitar su Estado-Nacional Soberano y debilitar la capacidad del Estado de
promover el Bien Común y el Interés Nacional, algo que los Dueños del Poder
Global simplemente detestan.
Existen genuinas quejas y demandas sociales en todos los países. Varían
según el país y la región, y deben ser correctamente comprendidas para poder
luego 'ingenierizar' e implementar esquemas de control de esos conflictos
sociales, según vimos en Egipto y otros países árabes, quizás incluso en
Turquía actualmente.
Tales conflictos 'ingenierizados' pueden, caso de ser necesario, escalarse
hasta transformarlos en guerras civiles, como en Libia y hoy en Siria.
Una de sus claves radica en entender dónde se encuentran las grandes líneas
divisorias sociales que deben azuzarse en cada región y país.
En el mundo árabe éstas son básicamente de naturaleza religiosa: sunitas contra
chiitas, y ambos contra israelitas. Existen fuertes cargas emotivas por largos
historiales de alineamientos y lucha con el colonialismo de las ex potencias
imperiales en la Región -notablemente Inglaterra y Francia- y sus actuales
sombras decadentes 'reingenierizadas' dentro de la OTAN como “aliados” de
EE.UU. e Israel en Oriente Medio.
En Latinoamérica, sin embargo, la religión jamás disparará grandes convulsiones
sociales, ni mucho menos conducirá a guerras civiles. Aquí, la gran línea
divisoria social es la que separa a los muy pobres de los muy ricos, donde el
egoísmo y el materialismo craso han sido inculcados en las masas a través del
consumismo y desculturización impuestos por los medios masivos, que han hecho
de la corrupción un modo de vida en toda la Región, especialmente en Brasil,
Argentina, Colombia y México.
Esta fórmula explosiva es potenciada por los narco-carteles administrados y
financiados clandestinamente por las grandes potencias, cuyo poder financiero
es reciclado por los Mega-bancos, conduciendo así a atroces calamidades y
violencia social.
El escenario queda así listo para que compactos ejércitos de altamente
entrenados y bien financiados agitadores endurecidos por su experiencia en la
'Primavera Árabe', sean infiltrados. Entonces podrán dispararse convulsiones
-incluso guerras civiles- en cualquier país latinoamericano.
En realidad, la existencia y permanencia de gobiernos corruptos conforma un
factor clave en esta ecuación, que se logra gracias a lo que actualmente se
denomina 'democracia', pero que no es más que un sistema perverso, falseado y
prostituido que canaliza miles de millones para financiar a políticos
corruptos.
Millonarias 'contribuciones políticas' provenientes de fuentes legales e
ilegales: corporaciones multinacionales, bancos supranacionales, dineros
públicos malversados, multimedios, narcotraficantes, crimen organizado y mafias
de todo tipo… Ellos –y no el Pueblo– son los verdaderos dueños de la
'democracia'.
Esta es la situación en Brasil, Argentina, México, Colombia, Chile, incluso en
Venezuela, ahora sin Hugo Chávez. El mismo cuento, distintos actores.
¿Por qué
Brasil?
Como
dijéramos, Brasil se ha hecho demasiado fuerte en estas últimas dos décadas.
Brasil integra BRICS junto a pesos pesados como Rusia, China e India. Y meter a
Rusia y China en cualquier ecuación geopolítica global, no pasa desapercibido
por EE.UU., el Reino Unido, la OTAN e Israel.
Brasil 'debe ser controlada', realineada, frenada en seco si es preciso. Dentro
de la crecientemente consolidada alianza BRICS, tres países –Rusia China e
India– están hombro con hombro geográficamente, mientras que Brasil se
encuentra lejos y sola.
Este creciente poderío brasileño ayuda a explicar por qué en 2008 George W.
Bush reactivó la Cuarta Flota del Atlántico Sur que EE.UU. mantenía desactivada
desde 1953.
Incluso la poderosa base militar británica en Islas Malvinas cobra otra
dimensión cuando se entiende que no está dirigida contra una Argentina desarmada,
decadente y vencida, sino contra Brasil y también como puerta de acceso a la
Antártica.
Brasil es también una de las razones por las que EE.UU./Reino Unido no se
pueden dar el lujo de perder el control sobre México, Colombia, Chile y aún el
Perú. Así, los Poderes Globales del Dinero se aseguran que toda elección en
esos países siempre las ganen regímenes pro-EE.UU. y pro-Reino Unido… Gracias a
la 'democracia'…
Por suerte también para EE.UU., Inglaterra y la Unión Europea, ya no está el
molesto Hugo Chávez en Venezuela, y su sucesor Nicolás Maduro es mucho más
fácil de aislar y controlar. Mientras Chavez vivía, Venezuela era blanco
permanente para darle un tratamiento tipo 'Primavera Latinoamericana'.
Hoy esa prioridad se traslada al Brasil, que deberá ser crecientemente aislada
de sus socios BRICS: encerrada entre un Océano Atlántico controlado por la OTAN
y el Pacífico Latinoamericano en manos de naciones 'amigas'.
De manera que bien podríamos estar viendo el inicio de la 'Primavera Latinoamericana'
en las calles de Sao Paulo, Río de Janeiro y Brasilia.
¿Se propagará a Paraguay y Uruguay? ¿caerá la clase media argentina en la
trampa de preparar un ambiente 'Primavera Latinoamericana'?
Al igual que en el mundo árabe, las justificadas quejas y demandas contra la
corrupción y los malos gobiernos, que tanto enojan a los trabajadores que se
lanzan a las calles, son caldo de cultivo para todo tipo de agitadores
foráneos: la CIA, MI6, Mossad y otros grupos clandestinos terroristas, criminales
y guerrilleros siempre bien financiados. Latinoamérica ya pasó por este proceso
en los años sesenta y setenta con catastróficas consecuencias…
Pero estar alertados sobre estos procesos e indicios ayuda a estar mejor
preparados para evitar las trampas que hoy confrontan a todas las naciones
latinoamericanas, sean o no amigas de los intereses de EE.UU. y el Reino Unido.
Comprendamos que por encima de EE.UU., Inglaterra y la Unión Europea reinan los
verdaderos Dueños del Poder Global que tienen como principal agenda global a
largo plazo la destrucción de todos los Estados nacionales soberanos.
¿Y qué mejor manera de lograr este cometido que aplicar sus miles de millones a
asegurar que los peores políticos y elementos locales sean sistemáticamente
catapultados a los máximos estrados del poder público y privado en cada país?
Desde ahí pulverizan a sus respectivos países, hundiéndolos en el caos, la
pobreza y la muerte a través de la mala administración y corrupción públicas. A
esto los poderosos lo llaman 'democracia'.
Seguramente, en un futuro no muy lejano los Dueños del Poder saldrán a
proponernos una solución global mágica: la privatización total del gobierno, la
supresión de los Estados-Nacionales soberanos, la tercerización de la
administración nacional de cada país en manos de consorcios poderosos y
'eficientes' constituidos por multinacionales como General Electric, mineras
como Barrick Gold, semilleras de la muerte como Monsanto, y petroleras como
Exxon, BP y Shell, todas profusamente financiadas por Goldman Sachs, CitiCorp y
HSBC; o sino cualquier otra combinación equivalente de mega-corporaciones y
banqueros globales siguiendo siempre el libreto redactado por los
planificadores en sus 'think-tanks' como la Comisión Trilateral, el Council on Foreign
Relations (CFR) y el Grupo Bilderberg.
Como escribiera el ex diplomático y mundialista Richard N Gardner en abril 1974
en 'Foreign Affairs', publicación oficial del CFR, "el Nuevo Orden Mundial
deberá construirse de abajo hacia arriba, en lugar de arriba hacia abajo...
pues un ataque final alrededor de la soberanía nacional erosionándola pedazo a
pedazo dará muchos mejores resultados que los anticuados asaltos
frontales".
Claramente, mientras la planificación a largo plazo para imponernos un Gobierno
Mundial se hace en los directorios corporativos y bancos de cerebros de
Manhattan y la City londinense, su Guerra de Conquista Global se libra y
asesina en las calles de todas las ciudades del mundo.
Adrian
Salbuchi para RT
Adrian Salbuchi es analista politico, autor, conferencista y comentador de
radio y television en Argentina.
www.proyectosegundarepublica.com